Cuando la inseguridad avanza y la respuesta no alcanza, crece la desesperación de los vecinos.
Un nuevo episodio de violencia sacudió a Quilmes, donde un grupo de repartidores cercó y golpeó a un hombre señalado por intentar asaltar a uno de sus compañeros, dejándolo sin ropa en plena vía pública.
El hecho vuelve a poner sobre la mesa una realidad preocupante: trabajadores que salen a ganarse la vida y regresan a sus casas con miedo, vecinos que sienten que están cada vez más expuestos y una sociedad que reclama respuestas concretas frente a la inseguridad.
DEL MIEDO A LA BRONCA: LOS BARRIOS QUIEREN SEGURIDAD, NO PROMESAS
En distintos barrios crece la preocupación y algunas personas recurren a servicios privados de seguridad, como los llamados Rápido Ya, buscando una protección que sienten que no encuentran. La desconfianza aumenta cuando los vecinos perciben que las patrullas urbanas no responden como esperan y que la presencia policial no alcanza para prevenir los delitos.
Pero hay una advertencia que no puede ignorarse: la justicia por mano propia no puede convertirse en la respuesta a la inseguridad. Una golpiza colectiva no reemplaza una investigación, una detención legal ni una condena judicial.
La pregunta es inevitable: ¿hasta cuándo los trabajadores deberán salir a la calle con miedo? ¿Hasta cuándo los vecinos tendrán que organizarse por su cuenta para sentirse protegidos?
La seguridad no puede depender de quién se anima a enfrentar a un delincuente ni del dinero que una familia pueda pagar por protección privada. Es una responsabilidad del Estado y debe garantizarse con prevención, patrullaje efectivo, investigación y una Justicia que actúe.
Porque cuando la gente siente que está sola frente al delito, no solo está en juego la seguridad: también está en riesgo la convivencia social. Quilmes necesita respuestas urgentes, presencia real en las calles y medidas que protejan a quienes trabajan honestamente. No más indiferencia, no más abandono y no más vecinos obligados a vivir con miedo.
Las Dos Campanas | Víctor Hugo Denis























