La inseguridad dejó de ser solamente un problema de seguridad: se convirtió también en una discusión política sobre qué se hace, cuánto se gasta y qué resultados reciben los vecinos.
Mientras los municipios anuncian la incorporación de nuevos agentes de seguridad, cámaras, móviles y sistemas de vigilancia, una pregunta incómoda sigue sin respuesta: ¿cuánta plata se está gastando y qué seguridad concreta reciben los vecinos cuando ocurre un delito o una agresión?
El problema aparece cuando la realidad golpea en la calle y las estructuras de prevención muestran sus límites.
Ese fue el caso de Giuliana, una mujer que se dirigía a su trabajo en colectivo y terminó siendo víctima de una agresión por parte de una pasajera que, según su relato, se encontraba bajo los efectos de sustancias y protagonizó un episodio de extrema violencia.
Ante la situación, varios pasajeros pidieron la intervención de un agente de seguridad. La respuesta, según relató Giuliana, fue contundente y reveladora: “Yo no puedo hacer nada”.
La mujer agresiva finalmente descendió del colectivo, pero no sin antes amenazar a Giuliana con volver a buscarla para golpearla.
Y ahí aparece el interrogante que nadie quiere contestar:
¿Para qué sirve un sistema de seguridad que llega cuando el vecino necesita ayuda, pero no tiene facultades para intervenir frente a una situación concreta de violencia?
No se trata de cuestionar a un trabajador que cumple una función determinada. El debate es político y estructural: si el Estado municipal destina millones de pesos a salarios, móviles, combustible, equipamiento y logística para sostener un sistema de vigilancia, los vecinos tienen derecho a preguntarse qué resultados concretos obtienen.
Porque vigilar no es lo mismo que garantizar seguridad.
Un agente que no puede detener, reducir ni intervenir ante una agresión y que necesita indefectiblemente la presencia de un efectivo policial puede cumplir una tarea preventiva, pero difícilmente pueda resolver por sí solo una situación de peligro.
Mientras tanto, el vecino queda atrapado entre las promesas de seguridad, los anuncios oficiales y una realidad que muchas veces responde con una frase que genera indignación:
“No puedo hacer nada”.
¿CUÁNTO CUESTA Y QUÉ RESULTADOS DA?
La discusión no debería limitarse a cuántos agentes se incorporan o cuántos patrulleros se presentan ante las cámaras.
La verdadera discusión debería ser:
¿Cuánto dinero público se destina a estos sistemas? ¿Cuántos recursos consumen? ¿Cuántos móviles están operativos? ¿Cuántos agentes hay por turno? ¿Cuánto tardan en llegar ante una emergencia? Y, fundamentalmente, qué capacidad efectiva tienen para proteger al vecino?
Porque la seguridad no puede convertirse únicamente en una cuestión de marketing político, anuncios, inauguraciones y fotografías de nuevos móviles.
Los vecinos necesitan respuestas cuando están en peligro.
Giuliana no necesitaba una cámara.
No necesitaba un anuncio.
No necesitaba una estadística.
Necesitaba que alguien pudiera intervenir.
Y esa diferencia entre mostrar seguridad y brindar seguridad es precisamente la discusión que los gobiernos municipales deberían afrontar de cara a los vecinos.
LA INSEGURIDAD NO SE RESUELVE CON MÁS PROPAGANDA
La inseguridad exige coordinación entre municipios, Provincia y Nación, presencia policial, prevención, inteligencia criminal, asistencia social y respuestas rápidas ante las emergencias.
Pero también exige rendir cuentas sobre cada peso público destinado a seguridad.
Porque si cada año se anuncian más recursos, más agentes y más vehículos, pero el vecino continúa sintiéndose indefenso cuando enfrenta una situación concreta, entonces algo está fallando.
La seguridad no puede ser una tapa política. Tiene que ser una solución concreta.
Y mientras Giuliana todavía intenta procesar el miedo y la impotencia de aquella agresión camino a su trabajo, queda flotando una pregunta que merece una respuesta pública:
¿Cuántos millones se gastan para que, cuando un vecino pide ayuda, todavía tenga que escuchar que nadie puede hacer nada?
Las Dos Campanas — Víctor Hugo Denis (VHD)
#Inseguridad #Seguridad #Lanús #Conurbano #Vecinos #SeguridadCiudadana #Política #Gestión #Prevención #Estado #LasDosCampanas #VictorHugoDenis























