El Consejo del Salario volvió a naufragar. Sindicatos y empresarios no lograron alcanzar un acuerdo para actualizar el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM), por lo que será el Gobierno nacional quien termine definiendo por decreto cuánto cobrarán los trabajadores que perciben los ingresos más bajos del país.
Actualmente, el salario mínimo se ubica en $376.600, una cifra que para los gremios quedó completamente desfasada frente al avance de la inflación y el aumento constante del costo de vida.
La distancia entre las posiciones fue abismal. Mientras las centrales sindicales reclamaron elevar el SMVM a $911.000, el sector empresario apenas ofreció llevarlo a $400.000. La brecha hizo imposible cualquier entendimiento y la reunión concluyó sin consenso.
La discusión se desarrolló de manera virtual, modalidad que también generó cuestionamientos por parte de la CGT, que había solicitado el regreso de los encuentros presenciales para facilitar una negociación real entre las partes.
El fracaso de la reunión tiene un impacto que va mucho más allá de los salarios. El SMVM es una referencia clave para la definición de programas sociales, prestaciones, subsidios y distintos beneficios que dependen de ese parámetro para su actualización.
Duras críticas al Gobierno y a los empresarios
Tras el encuentro, el secretario general de ATE, Rodolfo Aguiar, lanzó fuertes críticas contra el Gobierno nacional y las cámaras empresarias. Según denunció, la propuesta patronal implicaba aumentos de apenas 1,8% para septiembre y 1,7% mensual entre octubre y abril, porcentajes que consideró insuficientes frente a la realidad económica.
«Este Gobierno terminó convirtiendo al salario mínimo en un subsidio», disparó el dirigente estatal.
Aguiar sostuvo además que el Consejo del Salario debería funcionar como «la paritaria de los que no tienen paritarias» y cuestionó que el ingreso mínimo continúe perdiendo poder adquisitivo frente a la inflación.
«No es vital porque no alcanza para vivir y tampoco es móvil porque corre por detrás de los precios», afirmó.
El dirigente fue todavía más lejos y calificó al organismo como una «puesta en escena», recordando que desde hace más de dos años no se alcanzan acuerdos entre las partes.
Con una nueva negociación frustrada y miles de trabajadores observando cómo sus ingresos quedan cada vez más lejos de cubrir las necesidades básicas, la decisión final quedó en manos de la Casa Rosada, que deberá fijar por resolución el nuevo Salario Mínimo, Vital y Móvil en medio de una creciente discusión sobre el deterioro del poder de compra de los salarios en la Argentina.























