Por Víctor Hugo Denis | Las Dos Campanas
La bronca crece entre miles de afiliados de IOMA en toda la provincia de Buenos Aires. Mientras mes a mes se descuentan aportes de los salarios de trabajadores activos, jubilados y pensionados, la realidad que enfrentan quienes necesitan atención médica está lejos de lo que debería brindar una obra social con más de dos millones de afiliados.
Las quejas se repiten en cada delegación, hospital y consultorio: turnos para especialidades que demoran más de 30 días, dificultades para conseguir profesionales que atiendan por la obra social, autorizaciones lentas y una burocracia que termina perjudicando a quienes más necesitan asistencia médica. Diversos organismos y concejos deliberantes bonaerenses han manifestado preocupación por las demoras en el acceso a turnos, prácticas y tratamientos médicos para los afiliados de IOMA.
La situación genera una paradoja que indigna a los usuarios. Muchos afiliados, pese a contar con cobertura médica y realizar sus aportes obligatorios, terminan recurriendo a hospitales públicos para obtener una consulta en tiempos razonables. En numerosos casos, los pacientes encuentran respuestas más rápidas en el sistema público que en la propia obra social por la cual aportan todos los meses.
A los problemas para conseguir atención se suman los conflictos recurrentes con prestadores y profesionales de la salud. Durante este año, incluso se registraron suspensiones de atención a afiliados debido a disputas por pagos y deudas, obligando a reprogramar consultas y tratamientos.
Las denuncias por falta de cobertura, cartillas reducidas, demoras administrativas y dificultades para acceder a especialistas no son nuevas. Incluso desde la propia conducción de IOMA se han reconocido históricamente reclamos vinculados a la escasez de profesionales disponibles y problemas en la atención.
Para miles de bonaerenses, la pregunta es inevitable: ¿qué sentido tiene pagar una obra social si, cuando llega el momento de utilizarla, la respuesta es una espera interminable? La salud no puede quedar atrapada entre expedientes, autorizaciones y demoras burocráticas. Un turno médico no debería convertirse en un privilegio ni en una carrera de obstáculos.
Los afiliados exigen soluciones concretas, más profesionales en cartilla, reducción de los tiempos de espera y una atención acorde a los aportes que realizan. Porque detrás de cada demora hay una persona esperando un diagnóstico, un tratamiento o simplemente el derecho básico a ser atendida.






















