Las Dos Campanas | Redacción: Víctor Hugo Denis
Desde este medio de Lanús repudiamos enérgicamente cualquier forma de violencia contra las personas mayores. No se trata de un hecho aislado, sino de una problemática que expone la vulnerabilidad de miles de ancianos que, en muchos casos, pasan sus últimos años alejados de sus afectos y dependiendo exclusivamente de terceros para su cuidado.
Resulta imposible no reflexionar también sobre la responsabilidad social y familiar detrás de estas situaciones. Si bien existen geriátricos que trabajan con profesionalismo y respeto, también es cierto que numerosos adultos mayores son institucionalizados y luego prácticamente olvidados por sus familiares. Las visitas se vuelven esporádicas, el acompañamiento desaparece y el abandono emocional se transforma en una condena silenciosa.
Cuando una sociedad pierde la capacidad de proteger y respetar a quienes construyeron su historia, fracasa en uno de sus valores más elementales. Los abuelos, padres y madres que dedicaron su vida al trabajo y al cuidado de sus familias merecen terminar sus días con dignidad, contención y amor, no en soledad ni expuestos a situaciones de maltrato.
Este episodio debe servir como una advertencia para reforzar los controles sobre los establecimientos geriátricos y exigir sanciones ejemplares para quienes vulneren los derechos de los adultos mayores. La violencia contra una persona indefensa no puede ser minimizada ni justificada. Una sociedad que abandona a sus mayores está renunciando a su propia memoria y a los valores que la sostienen.






















