Marta es empleada doméstica y su marido es taxista. Nunca les ha sobrado el dinero, pero hasta ahora siempre les alcanzó para vivir y mantener a sus pequeñas hijas de 4, 5, años.
Sin embargo, hoy su situación es muy complicada. «A mi marido ya nadie lo contrata y a mí no me alcanza la plata para llegar a fin de mes», Relata a este medio.
«Hace mucho tiempo que no puedo comprarles frutas a mis hijas porque están muy caras. El otro día me dijo una de mis pequeñas: ‘Tengo hambre mamá'», comenta, con lágrimas en sus ojos.
Marta es una de cientos de miles de personas que forman la clase trabajadora de Argentina y que hoy corren riesgo de caer en la pobreza, como muchos argentinos.
“La realidad nos cuesta entender lo que este gobierno está haciendo con nuestra argentina hoy ya desayunamos con un aumento de combustibles, y no cave dudas que empiecen aumentar las cosas”; Relato.
En una Argentina que consolidó hace décadas un núcleo de personas que no acceden a alimentos y servicios básicos, tras dos años de recesión y elevada inflación, y luego del duro impacto en los ingresos y el empleo como consecuencia de la cuarentena, la peor foto del país se confirmó: la pobreza se disparó y alcanza a más de cuatro de cada diez argentinos.
La Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec informó que la pobreza subió cinco puntos y medio en un año y afectó a 40,9% de los argentinos en el primer semestre del año, el más golpeado por la profundización de la crisis económica impulsada por las medidas para contener a la pandemia. En el primer semestre de 2019 había alcanzado a un 35,4% de la ciudadanía. La indigencia saltó casi tres puntos y golpea a un 10,5% de la población.






















