En medio de la convulsión que sufre el histórico justicialismo de Lanús, se suman voces contra la desbandada que favorece al oficialismo local, pero no se discute la situación de fondo: el proyecto político alternativo, ni la discusión de la forma de conducción.
Continúa la saga convulsiva en el Partido Justicialista de Lanús con una total fragmentación entre sus principales dirigentes y una conducción poco legitimada a cargo de Darío Díaz Pérez, ex intendente y ex senador a quien nadie le niega la historia pero que todos critican por conducir un partido que este momento no tiene rumbo. «Somos un festival cultural de hippies y no un PJ que movilice trabajadores, fuerzas productivas, movimientos sociales para un proyecto de distrito alternativo y superador», aseguró a los medios locales, un referente que prefirió no publicar su nombre para «no alimentar el puterío que tenemos, ya que esto no se arregla con nombres».
En ese contexto, un Grindetti cada día más consolidado, se permite a través de Diego Kravetz, su todoterreno referente de seguridad, brazo ejecutivo y hombre de confianza, avanzar sobre el peronismo local: ya se comió dos piezas importantes en este ajedrez. Tanto Jorge García, ahora funcionario municipal como el histórico Héctor Montero, tienen pasaporte grindettista. La revuelta sigue y no faltará la oportunidad para seguir avanzando.
Por esto días, lúcido sobre la situación salió a hablar Gabriel Sandoval, secretario General del PJ Lanús, a través de un comunicado donde claramente expone que el PJ fragmentado solo beneficia al oficialismo municipal. El tema es discutir por qué esta revuelto ese PJ.





















