En un contexto social y económico marcado por la incertidumbre, distintas expresiones territoriales del peronismo comienzan a recuperar centralidad en los barrios. Tal es el caso de la unidad vecinal Unidos por el Barrio, que en los últimos meses ha incrementado su presencia en la comunidad con iniciativas sociales, culturales y actividades y de asistencia directa.
Conformada por militantes locales y una nueva generación de jóvenes, la organización se define como “una herramienta de transformación desde abajo”. Una titular del frente Noelia Claure de la rama femenina, explicó que el objetivo principal es “volver a poner al vecino en el centro de la política, escuchando sus necesidades concretas y generando respuestas colectivas”.
Entre las acciones más destacadas se encuentran operativos de alimentos, apoyo escolar, jornadas de salud comunitaria y espacios de formación política. Además, la agrupación articula con clubes de barrio y centros culturales para ampliar su alcance.
El crecimiento de estos espacios se da en paralelo a un proceso de reorganización del peronismo a nivel local, donde las bases territoriales buscan recuperar protagonismo frente a las estructuras tradicionales. “Hay una demanda clara de cercanía y compromiso real. La política no puede ser solo discurso”, sostuvo Claure.
Desde la unidad aseguran que su horizonte es construir una alternativa sólida de cara a los próximos desafíos electorales, pero sin perder el foco en el trabajo cotidiano. “Nuestra prioridad es el barrio. Si la política no mejora la vida de la gente, no tiene sentido”, concluyó.
En un escenario cambiante, experiencias como esta reflejan la vigencia de la organización comunitaria como motor de participación y contención social, en línea con una tradición histórica del peronismo que vuelve a tomar fuerza en el presente.






















