Fuente: La Dos Campanas:
En lo que va de 2026, el sistema de fotomultas en Lanús volvió al centro de la discusión pública tras el refuerzo de controles en avenidas clave y accesos al distrito. Las autoridades municipales aseguran que el objetivo principal es mejorar la seguridad vial y reducir la cantidad de siniestros, especialmente en zonas con alto tránsito.
Las cámaras, equipadas con radares y sensores, detectan infracciones como exceso de velocidad y cruces en rojo. Cada registro es procesado digitalmente y asociado a la patente del vehículo, generando actas que luego pueden ser consultadas por los conductores. Desde el municipio destacan que el sistema se encuentra dentro del marco legal vigente y que incluye instancias para descargos y revisión.
Sin embargo, en paralelo crecen los cuestionamientos. Vecinos y especialistas señalan que parte de la operación del sistema estaría en manos de empresas privadas, lo que abre el debate sobre posibles fines recaudatorios. También se han reportado dudas sobre la señalización previa de los controles y la transparencia en algunos procedimientos.
A esto se suma un creciente malestar entre los vecinos de Lanús, quienes denuncian falta de información clara sobre la ubicación de las cámaras y casos de multas que consideran injustas o poco claras. En redes sociales y reclamos formales, muchos plantean que el sistema “sorprende más que previene” y piden mayor señalización, campañas de concientización y controles más visibles.
En este contexto, el sistema de fotomultas en Lanús se mantiene como una herramienta clave para el ordenamiento del tránsito, pero también como un foco de tensión entre prevención, control y recaudación.























