Un nuevo hecho de violencia extrema sacudió a Avellaneda y volvió a poner en el centro de la discusión la eficacia del sistema penal juvenil en Argentina. Un adolescente de 15 años asesinó de una puñalada a Rodrigo Zurich, de 26 años, en una barbería de Dock Sud. El caso generó conmoción entre vecinos y familiares de la víctima, quienes cuestionan que delitos cada vez más graves sean cometidos por menores que, en muchos casos, terminan recibiendo medidas judiciales que la sociedad considera insuficientes.
Según informaron fuentes judiciales y policiales, el hecho ocurrió este jueves alrededor de las 13 en una barbería ubicada sobre la calle Estévez, entre Alem y Nicolás Avellaneda. Allí se encontraba Rodrigo Zurich conversando con otro joven cuando irrumpió el adolescente.
De acuerdo con las imágenes registradas por cámaras de seguridad, el menor comenzó a insultar y desafiar a la víctima, invitándolo a pelear. Zurich salió del local y, en medio del enfrentamiento, el adolescente extrajo un cuchillo y le asestó una puñalada en el tórax antes de escapar del lugar.
La víctima fue trasladada de urgencia al Hospital Fiorito, donde falleció a los pocos minutos de ingresar debido a la gravedad de las heridas.
Personal de la Comisaría de Dock Sud logró detener al agresor poco después del ataque. La causa quedó en manos de la fiscal Natalia Milione, titular de la UFI de Responsabilidad Penal Juvenil N.º 2 de Avellaneda-Lanús. Por disposición de la jueza de Garantías Gabriela Valsangiacomo, el menor fue imputado por “homicidio simple” y se le dictó una medida de seguridad.
El crimen volvió a encender las críticas sobre un sistema que muchos consideran incapaz de dar respuestas efectivas frente a delitos violentos cometidos por menores de edad. Mientras una familia llora la pérdida irreversible de un joven de 26 años, crece el reclamo social por reformas que permitan enfrentar con mayor firmeza hechos de extrema gravedad y evitar que la sensación de impunidad continúe profundizándose.
La tragedia de Dock Sud deja una víctima fatal, una familia destruida y un debate que vuelve a instalarse: cómo responder ante delitos cada vez más violentos protagonizados por menores y cuál debe ser el equilibrio entre la protección de sus derechos y la demanda de justicia de la sociedad.























