En una soleada jornada de domingo, en pleno receso por las vacaciones de invierno, numerosas familias se acercaron a la ribera del Río de Avellaneda para disfrutar de un día al aire libre. Mate en mano, muchos vecinos buscaban compartir un momento de descanso mientras los niños jugaban en la arena y aprovechaban las agradables condiciones climáticas.
Sin embargo, la postal de recreación y encuentro familiar quedó opacada por una escena alarmante: miles de peces muertos aparecieron sobre la orilla del río, generando preocupación entre los visitantes. A esto se sumó un intenso y desagradable olor que invadía gran parte de la zona.
Los vecinos también denunciaron la presencia de residuos y desechos que contaminan el curso de agua, una problemática que desde hace años afecta a este sector ribereño. La situación resulta aún más preocupante debido a la cercanía de la planta potabilizadora de AYSA, lo que reaviva interrogantes sobre el estado ambiental del río y los controles que deberían garantizar la preservación de este recurso.
La mortandad masiva de peces es un indicador que suele estar asociado a graves problemas de contaminación, falta de oxígeno en el agua o alteraciones ambientales que requieren una investigación urgente por parte de las autoridades competentes.
Mientras las familias intentaban disfrutar de un domingo de descanso, la imagen de cientos de ejemplares sin vida sobre la costa se convirtió en un símbolo del deterioro ambiental que afecta a los cursos de agua de la región. Los vecinos exigen respuestas concretas y medidas inmediatas para evitar que este escenario vuelva a repetirse.
Por Víctor Hugo Denis – Las Dos Campanas























