El precandidato a gobernador aliado a Patricia Bullrich, Néstor Grindetti, está metido de lleno en su campaña bonaerense y parece haberle soltado la soga política a su probable sucesor en Lanús, Diego Kravetz, que ya está envuelto en polémicas de Derechos Humanos.
Este medio lo había adelantado hace dos semanas, cuando se confirmó el alineamiento de Grindetti con Patricia Bullrich. No iba a ser fácil pasar de la moderación y el diálogo al extremismo punitivo que mide su intensidad con Javier Milei. Al cabo, hablar tanto de armas y castigo, no amplía. Sólo reduce el nucleo duro.
De pronto, ante una oportunidad que se les presentaba “fácil” por un gobierno que hace agua en la inflación y con un Presidente de la Nación como Alberto Fernández que quedó atado a una alta imagen negativa, resulta que terminan (por ahora) empatando en intención de voto con el Frente de Todos. Insólito.
¿Es incapacidad? No. Le pasaría a cualquier otro espacio o frente político que creyera que gana con cualquier candidato o candidata y se relajase, con lo cual, el desafío no sería ganar, sino, determinar quién unifica y ordena.






















