Por Víctor Hugo Denis | Las Dos Campanas
Crece la preocupación entre afiliados y familiares de pacientes de PAMI por las reiteradas denuncias sobre deficiencias en la atención médica y en los servicios de emergencia. Lo que debería ser una respuesta rápida y eficiente para quienes más necesitan asistencia, muchas veces termina convirtiéndose en una experiencia angustiante para adultos mayores y sus seres queridos.
Según relatan familiares de afiliados, en los últimos tiempos se ha profundizado una modalidad de atención tercerizada a través de empresas privadas de emergencias médicas. En numerosos casos, los profesionales que concurren a los domicilios ya no se identifican como personal vinculado a PAMI y, según denuncian los usuarios, tampoco dejan constancia clara de su matrícula profesional en las indicaciones médicas entregadas a los pacientes.
Uno de los episodios más recientes generó indignación entre los familiares de un afiliado. Tras solicitar una ambulancia, la unidad llegó al domicilio y el paciente fue evaluado por los profesionales. Sin embargo, pese a su delicado estado de salud, no fue trasladado a ningún centro asistencial. La explicación brindada habría sido que «no había camas disponibles».
Ante la falta de respuestas y preocupado por la situación, un familiar decidió comunicarse directamente con la doctora Elena Passo. Según su testimonio, la profesional respondió de inmediato y ordenó que el paciente fuera trasladado a la clínica. Al llegar al establecimiento, el afiliado fue recibido por el equipo médico, revisado sin demoras y alojado en una cama previamente preparada con los recursos necesarios para su tratamiento.
El contraste entre ambas situaciones vuelve a poner en debate el funcionamiento de un sistema que debería garantizar atención digna, rápida y transparente para millones de jubilados y pensionados. Mientras algunos familiares denuncian abandono, falta de información y decisiones que ponen en riesgo la salud de los pacientes, también destacan el compromiso de profesionales que continúan priorizando la atención médica por encima de cualquier obstáculo burocrático.
La pregunta que muchos afiliados se hacen es inevitable: ¿cómo puede ser que una emergencia médica dependa más de la voluntad y compromiso de determinados profesionales que de un sistema que tiene la obligación de garantizar la atención de sus beneficiarios?
Cada denuncia merece ser investigada y cada afiliado tiene derecho a recibir una respuesta clara, porque detrás de cada reclamo hay una persona que necesita atención, respeto y cuidados, no excusas.























