Por Víctor Hugo Denis
La inseguridad volvió a golpear en Lanús. Un padre y su hija fueron víctimas de un violento asalto cuando se encontraban esperando en la vía pública y fueron sorprendidos por tres motochorros que actuaron con rapidez para robarles sus pertenencias.
Según relataron las víctimas, los delincuentes llegaron en motocicletas, los amenazaron y les sustrajeron objetos de valor antes de escapar a toda velocidad. Sin embargo, lo que más indignación generó fue lo ocurrido instantes después del hecho.
De acuerdo con la denuncia de los damnificados, apenas dos minutos más tarde pasó un patrullero por el lugar. Padre e hija realizaron señas desesperadas para alertar a los efectivos sobre lo sucedido y señalar la dirección en la que habían huido los delincuentes. Pese a ello, aseguran que el móvil policial continuó su marcha sin detenerse ni tomar intervención inmediata.
El episodio reaviva las críticas de vecinos de distintos barrios de Lanús, quienes denuncian que los robos cometidos por motochorros son cada vez más frecuentes y que la respuesta policial muchas veces resulta insuficiente o tardía.
Mientras las autoridades anuncian operativos y planes de seguridad, los vecinos sostienen que la realidad cotidiana muestra otra cara: delincuentes que actúan con total impunidad y víctimas que, aun después de sufrir un robo, sienten que quedan abandonadas a su suerte.
La pregunta que surge es inevitable: ¿de qué sirve la presencia de patrulleros en las calles si, cuando los ciudadanos necesitan asistencia urgente, no reciben respuesta? La creciente sensación de inseguridad y la falta de confianza en las instituciones encargadas de proteger a la población continúan siendo una de las principales preocupaciones de los habitantes del distrito.






















