Condenaron a seis años y medio de prisión al dueño de tres perros que, en 2021, atacaron y mutilaron a un hombre, que perdió un brazo, la movilidad del otro, y quedo impedido casi en su totalidad de caminar.
El fallo sentó jurisprudencia, dado que es la primera vez que se juzga de esta manera a un dueño de perros potencialmente peligrosos, en donde no se apliquen los cuidados y medidas de seguridad correspondientes.
El hecho juzgado sucedió en abril del 2021, cuando un hombre de 50 años caminaba por la calle Helguera al 5300 en Wilde, y tres perros de raza fila brasileño, lo atacaron y mordieron con violencia, a pesar de los palazos que la víctima les arrojaba a los caninos.
La fiscal del caso había pedido diez años para el dueño de los animales, que finalmente recibió seis años y medio de prisión efectiva, imputado como «autor penalmente responsable del delito de lesiones gravísimas dolosas».
El condenado tiene además otras tres causas en trámite: No sería la primera vez que sus perros se ponen violentos en la vía pública, tanto con personas, como con otros animales.
La víctima trabajaba como colocador de aires acondicionados, pero se vio obligado a jubilarse debido al estado de invalidez en que lo dejó el ataque de los perros. Actualmente requiere asistencia de terceros para poder movilizarse.
Sancionada en 2009, la ley bonaerese 14.107 establece que en la Provincia de Buenos Aires hay 14 razas de perros potencialmente peligrosas, a causa de cuestiones como «su naturaleza agresiva, tamaño o potencia de mandíbula y que tengan capacidad de causar la muerte o lesiones graves a las personas y a otros animales». Entre esas razas está el filla brasileño,
La norma obliga a «identificar al perro mediante la colocación de un chip o de un tatuaje», mientras exige «para la presencia y circulación en espacios públicos, utilizar correa o cadena de menos de un metro de longitud, collar y bozal, adecuados para su raza».
También prevé la necesidad de «adoptar medidas de seguridad y prevención en el inmueble donde se aloja al perro, en el que debe haber estructuras suficientemente resistentes y de dimensiones adecuadas que impidan al perro escaparse o sobrepasar el hocico más allá de los límites propios».























