La Argentina invertida: ajuste abajo, privilegios arriba
Mientras millones de trabajadores ajustan sus gastos para llegar a fin de mes, una parte de la dirigencia política parece vivir en una realidad paralela. En nombre del equilibrio fiscal se recortan programas, se frenan obras, caen salarios y jubilaciones, pero puertas adentro del poder los sueldos siguen creciendo.
El discurso oficial habla de esfuerzo, sacrificio y orden. Sin embargo, cuando quienes gobiernan se aumentan sus ingresos sin transparencia ni consenso social, el mensaje cambia: el ajuste sería solo para los de abajo.
El dinero público no pertenece a un partido ni a un funcionario. Sale del bolsillo de cada ciudadano que paga impuestos, trabaja y sostiene al Estado. Por eso genera indignación ver cómo muchos políticos mejoran su patrimonio mientras en los hogares falta comida, empleo estable y esperanza.
La democracia se debilita cuando la política deja de representar y empieza a servirse a sí misma. No hay plan económico serio si el costo siempre recae en el pueblo y los beneficios quedan concentrados en una minoría.
La verdadera riqueza de un país no está en los despachos oficiales, sino en la mesa de cada familia trabajadora. Cuando esa mesa está vacía y el poder se enriquece, no hay relato que alcance para tapar la injusticia.
Fuente: Opinión / Redacción Las Dos Campanas























