Buscar trabajo se convirtió en una carrera de obstáculos para miles de jóvenes del conurbano bonaerense. Antes de conseguir un sueldo, tienen que poner dinero de su propio bolsillo para viajar, combinar colectivos y trenes, recorrer largas distancias y presentarse a entrevistas laborales que ni siquiera garantizan una contratación.
La paradoja es brutal: para conseguir trabajo, primero hay que tener plata. Y quienes más necesitan una oportunidad son, muchas veces, quienes menos recursos tienen para salir a buscarla.
El costo del transporte termina funcionando como una barrera silenciosa que excluye a jóvenes capacitados, con voluntad de trabajar y posibilidades de ocupar un puesto, pero que no siempre pueden afrontar los gastos de cada convocatoria.
En un país donde el empleo escasea y los ingresos no alcanzan, buscar trabajo no debería convertirse en otro privilegio reservado para quienes pueden pagar el viaje.
Porque no alcanza con publicar una vacante y exigir que el trabajador se presente. También hay que garantizar condiciones reales para que pueda llegar. El derecho a trabajar no puede depender del saldo que alguien tenga en la SUBE.
Narrador: Víctor Hugo Denis
Medio: Las Dos Campanas























