Repudio y preocupación ante el silencio oficial sobre las reservas de oro de los argentinos
SENADO NACIONAL | La pregunta de la senadora nacional Juliana di Tullio no es una provocación ni una consigna política. Es una pregunta que merece una respuesta institucional clara, concreta y pública: ¿qué hicieron con las 13 toneladas de oro pertenecientes a las reservas de la Argentina?
Frente al hermetismo oficial, la falta de información precisa y las explicaciones que no terminan de despejar las dudas, crece una preocupación que atraviesa a toda la sociedad: ¿dónde están los recursos nacionales y bajo qué condiciones fueron trasladados, depositados o utilizados?
No se trata de un simple movimiento contable. Estamos hablando de reservas que forman parte del patrimonio de todos los argentinos. Por eso resulta inadmisible que el Gobierno y las autoridades responsables pretendan responder con tecnicismos mientras una pregunta elemental continúa sin una explicación transparente.
La interpelación de Di Tullio pone el dedo en una cuestión central: cuando se trata del patrimonio nacional, el silencio también genera sospechas.
Si las operaciones fueron legales, transparentes y beneficiosas para el país, entonces no debería existir ningún motivo para esconder información. El Estado tiene la obligación de explicar qué se hizo, por qué se hizo, quién tomó la decisión, bajo qué condiciones y cuál es actualmente la situación de esas reservas.
La advertencia de recurrir a la Justicia debe ser tomada con seriedad. No puede naturalizarse que los argentinos tengan que enterarse por versiones, trascendidos o declaraciones cruzadas qué ocurre con activos que pertenecen al país.
Desde esta mirada, expresamos nuestro repudio a cualquier intento de ocultamiento, evasión o falta de transparencia respecto del patrimonio nacional.
La soberanía no se declama solamente en discursos. También se demuestra defendiendo los recursos del Estado y rindiendo cuentas ante la sociedad.
Porque mientras millones de argentinos hacen malabares para llegar a fin de mes, resulta todavía más indignante que exista incertidumbre sobre el destino de toneladas de oro que pertenecen a todos.
La pregunta sigue en pie y no puede ser tapada con burocracia:
¿QUÉ CARAJO HICIERON CON LAS 13 TONELADAS DE ORO?
Los argentinos tienen derecho a saber.
Y el Gobierno tiene la obligación de responder.
Por Víctor Hugo Denis | Las Dos Campanas























