En el marco de una investigación por comercialización de estupefacientes al menudeo, efectivos de la Delegación de Investigaciones del Tráfico de Drogas Ilícitas, en conjunto con personal de la Comisaría 6.ª, el Comando de Patrullas y la Secretaría de Seguridad de Lanús, lograron desmantelar un presunto punto de venta de drogas en la localidad de Monte Chingolo.
El procedimiento se realizó en una vivienda ubicada sobre un pasillo interno de la avenida Presidente Alfonsín, entre las calles Dirk H. Kloosterman y Cazón, luego de varios meses de tareas investigativas impulsadas por denuncias anónimas recibidas a través de la Central de Emergencias 911. Los vecinos habían advertido sobre un incesante movimiento de personas que ingresaban y salían del lugar en cortos períodos de tiempo, una modalidad típica de la venta minorista de estupefacientes.
A partir de estas denuncias, los investigadores desarrollaron seguimientos, vigilancias encubiertas y registros fílmicos que permitieron identificar a una mujer conocida en el barrio como “Laura”, señalada como la encargada de concretar las transacciones. Según la investigación, los compradores ingresaban al pasillo y, tras un breve intercambio de dinero, recibían las dosis de droga para retirarse rápidamente del lugar.
Un acceso blindado para evitar controles
Uno de los aspectos que más dificultó el avance de la pesquisa fue la configuración del sector donde funcionaba el búnker. Tanto la calle de acceso como el pasillo interno contaban con una única entrada y salida, bloqueada mediante postes amurados al asfalto colocados estratégicamente para impedir el ingreso de vehículos ajenos al barrio o de las fuerzas de seguridad.
Esta situación generaba un sistema de alerta temprana que permitía a los sospechosos detectar cualquier movimiento extraño con anticipación, frustrando posibles intervenciones policiales.
El “caballo de Troya” que permitió el golpe final
Para sortear ese obstáculo, la Secretaría de Seguridad de Lanús colaboró con un vehículo logístico que fue utilizado como un verdadero “caballo de Troya”. Gracias a esta maniobra, los efectivos lograron camuflar su llegada al lugar, evitar ser detectados y sorprender a los ocupantes del inmueble.
La estrategia resultó clave para concretar el allanamiento y desarticular el punto de venta, en una acción coordinada que permitió avanzar sobre una estructura que, según la investigación, operaba desde hacía tiempo en el barrio.
Las autoridades destacaron además la importancia de las denuncias vecinales para iniciar este tipo de investigaciones y reiteraron la necesidad de continuar utilizando los canales anónimos disponibles para combatir el narcotráfico y el narcomenudeo en los distintos barrios del distrito.
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