Cada 8 de mayo, en Argentina se conmemora el Día Nacional de la Lucha contra la Violencia Institucional, una fecha que invita a reflexionar sobre los abusos cometidos por fuerzas de seguridad y organismos del Estado, especialmente contra jóvenes de sectores populares.
La jornada recuerda el asesinato de Luciano Arruga, un adolescente de 16 años que desapareció en 2009 tras haber denunciado hostigamientos policiales en el partido bonaerense de La Matanza. Su caso se convirtió en símbolo de las denuncias por violencia policial, desapariciones forzadas y abuso de poder en democracia.
La violencia institucional incluye prácticas como detenciones arbitrarias, torturas, gatillo fácil, apremios ilegales y persecución por razones sociales, económicas o culturales. Organismos de derechos humanos advierten que estas situaciones continúan registrándose en distintos puntos del país, muchas veces con víctimas jóvenes y vulnerables.
En los últimos años, familiares de víctimas, organizaciones sociales y defensores de derechos humanos reclamaron mayores controles sobre las fuerzas de seguridad, capacitación en derechos humanos y políticas públicas que garanticen transparencia y justicia.
La fecha también busca mantener viva la memoria de quienes sufrieron abusos estatales y promover una sociedad donde el accionar institucional esté siempre subordinado al respeto por los derechos humanos.
Desde distintos sectores sostienen que recordar esta jornada no es solo un acto simbólico, sino también una forma de exigir verdad, justicia y reformas profundas para evitar que estos hechos vuelvan a repetirse.
Fuente: Organismos de Derechos Humanos y archivos periodísticos.
Medio: Las Dos Campanas
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