La interna de La Libertad Avanza en Lanús atraviesa uno de sus momentos más delicados desde la llegada de Javier Milei al poder. Aunque las próximas elecciones aún parecen lejanas, la disputa por el control político del espacio ya expone profundas diferencias entre sectores que hasta hace poco compartían la misma construcción.
La reciente irrupción de una mesa política disidente encabezada por el ex coordinador local de «La San Martín», Maximiliano Nieva, encendió las alarmas dentro del oficialismo libertario. Desde la conducción distrital que encabezan Sebastián Ayesa y Marcelo Moroni no tardaron en responder con una demostración de fuerza política respaldada por dirigentes provinciales y legisladores nacionales.
Sin embargo, detrás de la ruptura muchos dirigentes libertarios señalan la influencia del ex candidato a intendente Diego Kravetz. Aunque no existen manifestaciones públicas que lo vinculen directamente con la movida, en distintos sectores de LLA aseguran que el espacio disidente mantiene cercanía con referentes que responden al actual funcionario nacional.
«Es gente de Kravetz», deslizaron dirigentes libertarios ante medios locales, reflejando un clima de creciente desconfianza dentro del espacio. La acusación expone una disputa que va mucho más allá de una diferencia organizativa y revela una feroz pelea por el liderazgo de La Libertad Avanza en uno de los distritos más importantes del conurbano bonaerense.
La respuesta de la conducción local llegó rápidamente. El último fin de semana, las diputadas nacionales Miriam Niveyro y Johanna Longo participaron de una actividad política en Lanús junto a referentes provinciales y seccionales, en lo que fue interpretado como un fuerte respaldo a Moroni y Ayesa frente a los cuestionamientos internos.
La presencia de Niveyro, dirigente de estrecha confianza de Sebastián Pareja —principal armador bonaerense de Milei—, fue leída como una señal clara de alineamiento político y una advertencia hacia quienes impulsan alternativas por fuera de la estructura oficial del espacio.
No obstante, lejos de cerrarse, la disputa parece profundizarse. La aparición de sectores que se reivindican como fieles a las ideas del Presidente pero cuestionan a la conducción local deja al descubierto una realidad que se repite en distintos distritos: mientras La Libertad Avanza intenta consolidarse como fuerza de gobierno, las ambiciones personales y las luchas por el poder territorial amenazan con fragmentar su armado político.
Por ahora, el respaldo de la dirigencia provincial logró congelar cualquier intento inmediato de ruptura formal. Sin embargo, las diferencias siguen latentes y el nombre de Diego Kravetz continúa apareciendo en cada conversación sobre el futuro libertario en Lanús.
La gran incógnita es si la foto de unidad alcanzará para contener una interna que cada día suma nuevos capítulos o si, por el contrario, la disputa por el liderazgo local terminará profundizando las grietas dentro del oficialismo libertario en el distrito.





















