Si bien la fuerza amarilla logró alinear una conducción consensuada a nivel provincial, todo indicaría que el larretismo deberá confrontar con el sector que responde a Patricia Bullrich en la pugna por la candidatura a gobernador. Grindetti y Garro coinciden en un armado independiente buscando colarse en una fórmula.
En esa línea, vale considerar que el partido creado por el ex presidente Mauricio Macri celebró recientemente elecciones de autoridades provinciales, si bien la fuerza logró una unidad de criterios en la lista final también dejó expuestos los posicionamientos disímiles que se vienen materializando y que no hacen presumir un escenario de armonía en el proceso de conformación de la formula para intentar volver al Palacio de calle 6.
Ayer Lunes se prefiguran dos espacios que pulsean por la hegemonía de las candidaturas, lo que quedó patentizado en la nueva confección de autoridades del partido: el sector que responde a Horacio Rodríguez Larreta alineado con los intendentes del grupo Dorrego; y el que cierra filas con la titular nacional del PRO, Patricia Bullrich, que mostró las uñas y hasta otea un candidato propio para disputarle la interna bonaerense al jefe porteño.
Aunque el apellido Macri quedó al frente del partido a nivel provincia, Jorge, actual secretario de Gobierno de la CABA y uno de los postulantes en la grilla para suceder a Kicillof por el larretismo, y los alcaldes lograron colar en la vice Primera a la senadora Daniela Reich, primera dama de Tres de Febrero; el sector de Pato se quedó con la Secretaria General en la persona de un cada vez más influyente senador Juan Pablo Allan, que se alejó de Julio Garro y hoy es un alfil de la dama de de hierro del PRO.
Otro de los laderos de Bullrich, que desembarcó en la Vicepresidencia del espacio es el intendente de Capitán Sarmiento, Javier Iguacel, a quien algunos señalan como posible candidato a gobernador en la tira que podría encabezar Pato para la presidencia de la Nación.
Lo que queda de manifiesto con estos movimientos es que desde el macrismo duro están dispuestos a no hacerle tan fácil el tránsito hacia el 2023 al larretismo, que si bien le responden casi todos los intendentes del PRO de la provincia también acarreará con los problemas de gestión de CABA, especialmente si tiene que pagar el costo político empujado por el Gobierno nacional de una suba de tarifas en el transporte público.
Los candidatos blanqueados por el larretismo son dos, Diego Santilli, quien contaría con el aval del Jefe de Gobierno aunque todavía muchos alcaldes prefieran esperar antes de aventurarse en un apoyo desenfrenado: “Al rengo hay que verlo caminar”, tiró un legislador del PRO socarronamente a PDS.
El otro aspirante es el presidente de la fuerza a nivel provincial, Jorge Macri, que si bien tiene un acuerdo con Larreta y hasta se menciona que podría competir allí, siempre esta latente el viejo anhelo de acceder al sillón de Dardo Rocha.
El juego está abierto y nadie descarta un tapado que barra con todos los supuestos y sintetice divergencias, no olvidar que el Jefe de Gobierno porteño sumó a su equipo al ex titular de la Cámara de Diputados nacional, Emilio Monzó, y nadie cerca del entorno del tejedorense considera creíble que solo cumpla el rol estricto de articulador en la campaña.
Se han ido sucediendo en el último tiempo distintas reuniones entre dos intendentes que sienten que el tiempo en sus respectivos municipios está agotado y creen estar en condiciones de dar el gran salto adelante emulando el slogan de Mao Tse Tung.
El platense Julio Garro y el lanusense Néstor Grindetti vienen trabajando en un armado propio, autónomo del grupo Dorrego y tratando de sumar heridos del peronismo e independientes.
Si bien tienen cierta preferencia por el candidato del larretismo, Diego Santilli, mantienen cierta equidistancia ya que creen que todavía no es tiempo de inmiscuirse en apoyos concretos a candidaturas.
En realidad, y como ya ha venido anticipándolo PDS, este dueto viene bregando porque se le reconozca dentro de la fuerza amarilla. Los dos estuvieron pulseando codo a codo en las jornadas de diciembre para alinear a la tropa de legisladores en las votación que habilitó la reelección de los intendentes.
Cuando las negociaciones estaban estancadas y los vidalistas parecían tener los 31 votos para rechazar la propuesta, el platense logró la abstención de Daniel Lipovetzky desmembrando la estrategia de los sin tierra.
Concretamente, ambos dirigentes buscarán un lugar preponderante de cara al 2023 en la confección de las candidaturas del espacio: apuestan a secundar en la formula a la gobernación al candidato del larretismo o en su defecto lograr espacios de relevancia en las listas nacionales.























