El sindicato liderado por Omar Maturano confirmó la huelga de 9 a 15 y a las 11 hará un plenario para decidir otras medidas. El jefe de Gabinete, Guillermo Francos, piloteó negociaciones que no prosperaron. “Si quieren parar que lo hagan”, dijeron en la Casa Rosada.
El jefe de Gabinete, Guillermo Francos, intervino personalmente para tratar de que se levante el paro de trenes que dispuso La Fraternidad para este martes, entre las 9 y las 15, pero hasta el momento no logró que Omar Maturano, líder del sindicato de conductores de locomotoras, flexibilice su reclamo de un aumento salarial superior al 3,53% para noviembre y diciembre que ya fue otorgado a los otros 3 gremios ferroviarios.
Los gremios ferroviarios dialoguistas formaron un frente común que negocia con el Gobierno temas salariales, laborales, convencionales y vinculados con las inversiones del sector. La actitud moderada de este bloque tiene el sello de Sergio Sasia, el dirigente de impronta negociadora que conduce la Unión Ferroviaria, el sindicato mayoritario de la actividad, de unos 40.000 afiliados, y que encara las tratativas asociado con Enrique Maigua, líder de ASFA, de 1.700 afiliados, y Adrián Silva, titular de APDFA, que tiene unos 2.000 afiliados.
En el Gobierno creen que la actitud de Maturano, el sindicalista ferroviario más duro, responde a “cuestiones políticas” y que terminará cediendo porque será difícil que redoble la apuesta con nuevas y más prolongadas medidas de fuerza. En los despachos oficiales intuyen que los 9.000 maquinistas de locomotoras agrupados en La Fraternidad están molestos con el líder del gremio: ya les descontaron días por los paros realizados y no cobraron los aumentos otorgados al sector.
Por eso, aunque Francos abrió un canal directo de diálogo con Maturano, a expensas del secretario de Trabajo, Julio Cordero, en la Casa Rosada tienen un “plan B” que ya utilizaron en el extenso conflicto de los sindicatos aeronáuticos y Aerolíneas Argentinas: dejar que La Fraternidad concrete la protesta para que los usuarios apunten su malestar contra el gremio y dejar que se desgaste con las medidas de fuerza.
De todas formas, no hay herramientas legales para frenar el paro. Ya se venció la conciliación obligatoria, que obligaba a las partes en conflicto a negociar, por lo que tanto el sindicato como la empresa estatal quedaron liberados para tomar medidas que consideren adecuadas. Los pasajeros, una vez más, tendrán este martes 6 horas de pesadilla para algo que parece sencillo: viajar.























