Las nuevas subas en las tarifas de colectivos y trenes impulsadas por el Gobierno nacional vuelven a encender la alarma entre millones de trabajadores, estudiantes y jubilados del conurbano bonaerense. En distritos de la Zona Sur, donde gran parte de la población depende diariamente del transporte público para llegar a sus empleos, escuelas y hospitales, el aumento de los pasajes representa otro duro golpe al ya castigado poder adquisitivo.
La política de reducción de subsidios aplicada por Nación busca sostener el ajuste fiscal, pero en los barrios crece el malestar por el impacto directo sobre la economía familiar. Para muchos vecinos, el gasto mensual en viáticos ya consume una parte importante del salario, en un contexto marcado por la inflación, la caída del consumo y los bajos ingresos.
Trabajadores que realizan dos o más combinaciones de transporte aseguran que viajar se convirtió en un verdadero desafío económico. A esto se suma la preocupación de jubilados y estudiantes, sectores especialmente afectados por los incrementos constantes en los servicios esenciales.
Mientras desde el Gobierno sostienen que las medidas apuntan a “ordenar las cuentas públicas”, en la Provincia crecen las críticas por la falta de alternativas que alivien la situación social. En estaciones y paradas de colectivos de la Zona Sur, el reclamo se repite: cada aumento profundiza la distancia entre los salarios y el costo de vida.
El transporte, que durante años fue una herramienta clave para conectar trabajo, estudio y oportunidades, hoy vuelve a transformarse en un símbolo de la crisis que atraviesan miles de familias argentinas.
Medio: Las Dos Campanas.
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