Un nuevo relevamiento económico encendió señales de alarma sobre la situación social y productiva del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), especialmente en el Conurbano bonaerense, donde la recuperación que exhiben algunos indicadores nacionales todavía no logra sentirse en la vida cotidiana.
Mientras varias provincias del interior sostienen parte de su actividad gracias al impulso de las exportaciones agroindustriales, mineras y energéticas, en los distritos más poblados de Buenos Aires la realidad es otra: el salario perdió poder de compra, el consumo se desplomó y el crédito pasó a ocupar el lugar que antes cubrían los ingresos mensuales.
La economía argentina comienza a mostrar dos velocidades bien marcadas. Por un lado, regiones con mayor capacidad exportadora logran cierto movimiento comercial. Por el otro, el Conurbano enfrenta una combinación crítica de inflación acumulada, caída del empleo informal, comercios con ventas en baja y familias cada vez más endeudadas para cubrir alimentos, servicios y medicamentos.
El dato más preocupante surge del uso creciente de tarjetas de crédito, préstamos personales y financiamiento informal para afrontar gastos corrientes. Especialistas advierten que este mecanismo puede sostener el consumo en el corto plazo, pero condiciona cualquier recuperación futura al multiplicar deudas y reducir capacidad de compra.
La Provincia de Buenos Aires, que representa cerca del 40% del Producto Bruto Interno nacional, vuelve a quedar en el centro de la discusión económica. Allí se concentra buena parte del aparato industrial, del empleo urbano y del mercado interno, tres sectores hoy golpeados por la recesión.
En municipios del Gran Buenos Aires, comerciantes describen ventas estancadas, cierres intermitentes y menor circulación de dinero en los barrios. A eso se suma la pérdida salarial frente a tarifas, transporte y alimentos, una ecuación que complica a trabajadores formales e informales por igual.
La radiografía actual deja una conclusión clara: la mejora macroeconómica que celebra el Gobierno aún no derrama sobre el principal cordón urbano del país. Y mientras el interior encuentra oxígeno en las exportaciones, el Conurbano sobrevive financiando el presente y comprometiendo el futuro.
Fuente: relevamientos privados de consumo y endeudamiento de hogares, cámaras comerciales del AMBA, informes económicos provinciales y consultoras especializadas.




















