El concejal Ignacio “Nacho” Moroni utiliza las redes sociales para cuestionar las fotomultas y señalar los errores de la gestión municipal. Sin embargo, hay una pregunta que muchos vecinos podrían hacerse: ¿por qué no utiliza las herramientas legislativas que tiene como concejal para presentar soluciones concretas a los problemas cotidianos de Lanús?
Un concejal no está solamente para denunciar lo que está mal. Tiene la responsabilidad de controlar, proponer proyectos, presentar ordenanzas y exigir respuestas a los organismos correspondientes.
Por ejemplo, ¿por qué no impulsa una ordenanza para que todos los semáforos del partido de Lanús cuenten con contadores regresivos obligatorios? Una medida que permitiría a conductores y peatones conocer cuánto tiempo resta para el cambio de luz y mejorar la seguridad vial.
Pero hay otros problemas que también merecen atención.
¿Qué sucede con las bombas de freaticas y los sistemas de bombeo que, según reclamos vecinales, dejaron de funcionar? ¿Quién exige a AySA que revise y reactive los equipos que correspondan para evitar que los barrios vuelvan a sufrir las consecuencias de las inundaciones?
¿Y qué pasa con las empresas de servicios? Las compañías telefónicas, de cable, televisión y distribución eléctrica tienen responsabilidades sobre la infraestructura que utilizan. Los vecinos conviven con postes deteriorados, cables desordenados, estructuras en mal estado e iluminación pública que necesita mantenimiento. ¿Quién controla y exige que las empresas cumplan con sus obligaciones?
La política no puede convertirse en una competencia de publicaciones en redes sociales.
Moroni tiene una banca, tiene instrumentos legislativos y puede impulsar debates dentro del Concejo Deliberante. Si considera que existen irregularidades, tiene la posibilidad de pedir informes, promover controles y presentar proyectos concretos.
La pregunta de fondo es sencilla: ¿queremos concejales que solamente señalen los problemas o representantes que también trabajen para resolverlos?
Lanús necesita menos discusiones virtuales y más presencia territorial. Porque los problemas no se solucionan con publicaciones: se solucionan con gestión, controles, ordenanzas y respuestas concretas.
Los vecinos no necesitan más discursos de campaña. Necesitan representantes que recorran los barrios, escuchen sus reclamos y conviertan sus responsabilidades institucionales en soluciones.
Las Dos Campanas | Opinión periodística






















