Por Víctor Hugo Denis | Medio local: Las Dos Campanas
Mientras miles de bonaerenses luchan por conservar su empleo o conseguir una oportunidad laboral, los costos de los trámites para circular y trabajar al volante se convierten en una barrera cada vez más difícil de superar.
A los aumentos de la VTV, la verificación policial y las multas que muchos conductores consideran impagables, ahora se suma el costo de la licencia de conducir: según los valores denunciados, un trámite que rondaba los $30.000 pasó a costar cerca de $350.000.
La pregunta es inevitable: ¿cómo hace un trabajador para pagar semejante suma y obtener la licencia que necesita para ganarse el pan?
Para un chofer de transporte público, un camionero o cualquier persona que depende del volante para vivir, la licencia no es un lujo ni un capricho: es una herramienta indispensable de trabajo. Sin ella, se cierran las puertas del empleo formal y se pone en riesgo el sustento de toda una familia.
La situación plantea un fuerte cuestionamiento a la política de costos y trámites de la Provincia de Buenos Aires, bajo la gobernación de Axel Kicillof. Mientras se habla de defender el trabajo y los derechos sociales, miles de bonaerenses necesitan respuestas concretas para afrontar gastos que pueden resultar prohibitivos frente a sus ingresos.
¿Quién piensa en el trabajador que necesita una licencia para conseguir empleo? ¿Quién escucha al camionero, al chofer y al vecino que hace cuentas para llegar a fin de mes?
Los ciudadanos tienen derecho a exigir transparencia sobre los aumentos, una explicación clara de los valores vigentes y alternativas accesibles para quienes necesitan conducir por razones laborales.
Porque si los trámites indispensables se vuelven inaccesibles, el problema deja de ser solamente administrativo: se transforma en una barrera para trabajar.
LAS DOS CAMPANAS | La voz del vecino, el reclamo del trabajador.






















