Mientras la Argentina enfrenta una grave crisis de desempleo y miles de familias luchan por llegar a fin de mes, el gobierno de Axel Kicillof parece castigar al que trabaja. Un ejemplo indignante es el costo de la licencia de conducir: según denuncian vecinos, pasó de unos $30.000 hace apenas tres meses a cerca de $300.000. ¡Un aumento que golpea directamente el bolsillo de la gente!
¿Dónde está la ayuda al pueblo? ¿Cómo hace un trabajador para pagar semejante suma cuando necesita su licencia para trabajar y llevar el pan a su casa?
Kicillof habla de defender los derechos de los trabajadores, pero la realidad de quienes deben afrontar estos costos cuenta otra historia. Y también corresponde preguntarle por sus vínculos políticos y sindicales con Hugo Moyano, dirigente de Camioneros, cuya trayectoria y poder sindical han sido objeto de fuertes controversias públicas.
¡BASTA DE DISCURSOS Y DOBLE MORAL! El pueblo necesita trabajo, impuestos y tasas razonables, y gobernantes que den respuestas concretas, no dirigentes que hablen en nombre de los humildes mientras cada trámite se convierte en un lujo.
¡MENOS RELATO POLÍTICO Y MÁS RESPETO POR EL BOLSILLO DEL TRABAJADOR!























