El patrimonio del pueblo, en disputa: ¿quién defiende los recursos estratégicos de la Argentina?
Mientras millones de argentinos enfrentan aumentos, pérdida del poder adquisitivo y dificultades para llegar a fin de mes, el Gobierno nacional avanza con decisiones que reabren un debate fundamental: ¿qué queda del patrimonio público y quién responde por los recursos que pertenecen a todos los argentinos?
Primero, la polémica por el traslado del oro de las reservas del Banco Central. Ahora, la adjudicación de la privatización de Agua y Saneamientos Argentinos (AySA) al consorcio integrado por Rowing, Arcos Saneamento e Participações, Transclor y PHX, vinculado al empresario Mauricio Filiberti, que presentó una oferta de US$340,2 millones por el 90% de las acciones, según la información difundida.
El agua no es una mercancía cualquiera: es un recurso esencial para la vida. Por eso, una decisión de esta magnitud exige transparencia absoluta, controles rigurosos y explicaciones públicas sobre el precio, las condiciones de la operación y las obligaciones que asumirá el nuevo propietario. ¿Qué garantías tendrán los usuarios? ¿Qué ocurrirá con las tarifas, las inversiones y la calidad del servicio? ¿Quién protegerá el acceso al agua potable de las familias que no pueden afrontar nuevos aumentos?
La discusión no es solamente económica: es política, social y jurídica. Los bienes públicos y los recursos estratégicos no pueden administrarse sin rendir cuentas a la ciudadanía. La privatización puede presentarse como una herramienta de gestión, pero sus resultados deben evaluarse por sus consecuencias concretas para la población, no solamente por el dinero que ingresa al Estado.
¿Dónde está la Justicia frente a decisiones que comprometen el patrimonio nacional? ¿Qué mecanismos de control garantizan que estas operaciones se realicen conforme a la ley y en defensa del interés público?
La Argentina necesita respuestas, no silencios. El oro de las reservas y el agua potable plantean una misma exigencia ciudadana: transparencia, control institucional y responsabilidad por el destino de los recursos estratégicos.
Porque los gobiernos pasan, pero el patrimonio nacional pertenece a generaciones enteras. Y ningún debate sobre el futuro del país debería dejar afuera a sus verdaderos protagonistas: los argentinos.
Por Víctor Hugo Denis | Medio: Las Dos Campanas






















