El edil peronista acompañó un tratamiento de Cambiemos para pasar al ámbito privado el cobro de las tasas municipales. El gremio municipal, los ediles del peronismo local, militantes peronistas y vecinos lo criticaron fuertemente en las redes sociales y lo trataron de “traidor”.
Después de años de estar en la estima del peronismo de Lanús, el concejal Héctor Montero, quedó en off side. El acompañamiento a una ordenanza de Cambiemos para que una empresa privada se haga cargo del cobro de las tasas municipales puso sobre el tapete uno de los debates más en boga en Lanús: el rol de la oposición.
Volvemos sobre la gran pregunta ¿qué rol cumple la oposición en el HCD de Lanús? Precisamente, es uno de los temas que se pondrán a discusión cuando empiece la campaña electoral y ciertamente, Héctor Montero, acompañando al intendente Néstor Grindetti, será la estampilla pegada en el “frente de todos”.
“Yo no tengo problema en que me aprieten, pero se lo voy a aclarar a cada uno”, dijo el concejal, y eso bastó para que en las redes sociales le llovieran críticas, y no a su acompañamiento, sino a su dudoso ADN nacional y popular.
Desde su tribuna cibernética, Montero pidió un debate para aclarar su acompañamiento al proyecto. ¿Era necesario? Fue Jorge Luis Borges quien afirmó: “Explicar un argumento sólo desnuda la fragilidad de ese argumento”.
El concejal llama “fortalecimiento tributario”, a un expediente que para el pueblo es sarasa, como quedó demostrado en las redes sociales.
A modo de ejemplo alcanza con visitar el muro del edil para ver mensajes como este: Mario Alberto Alegre: Renuncia Héctor Jorge Montero.
Incluso desde el sindicato de trabajadores municipales pusieron la lupa sobre las tareas de los trabajadores municipales.
En esta pelea estéril dentro de una tribuna más parecida a un ring que a un ámbito de discusión parlamentaria como es Facebook, Montero arriesga su capital político en respuestas más cercanas a un bar que un órgano institucional:
“Héctor Jorge Montero: Tikilo González decile a Karina que quiero discutir el expediente, NINGUNO/A SE ANIMA, y vos no hables der traición porque tengo muy buena memoria ( sabes de que te estoy hablando pillin?)”.
¿Sabrá el edil que escribir con mayúsculas equivale a gritar?
La pregunta es ¿sirve de algo esta pelea callejera?, ¿Montero está a la altura de una investidura institucional al contestar de este modo?
Montero pregunta en las redes: “¿No les resulta extraño que ningún concejal o concejala quiera debatir conmigo el expediente? ¿Tendrán miedo que la mentira que instalaron se les caiga?”.
Es difícil que “ningún” concejal o concejala se le anime a Montero porque en rigor, tampoco el edil ha sido un Messi del debate político.























