Cristina Iglesias y su hija Ada, de 7 años, fueron encontradas asesinadas este sábado. Ambas estaban desaparecidas desde el miércoles por la noche cuando su familia las vio por última vez. Los cuerpos estaban enterrados en el patio de su casa. Sospechan del hombre con el que pasaban la cuarentena, que ya fue detenido.
Se trata de Abel Romero, pareja de Cristina. En la casa se encontraron rastros de sangre en un colchón que habían sido limpiados y huellas de arrastre.
Una mujer y su hija están desaparecidas: buscan al hombre con el que pasaban la cuarentena
El sospechoso fue detenido en Rafael Calzada luego que la Policía quiso identificarlo mientras caminaba por la calle e incumplía la cuarentena. Al ser interrogado, contó que las mujeres estaban muertas y que el crimen fue cometido por tres hombres, que lo obligaron a enterrar los cuerpos.
Ante este relato, efectivos de la Policía Científica se dirigieron por segunda vez al domicilio situado en Purita 4.064, de esta localidad de Lanús y encontraron los cuerpos.
Según indicaron fuentes policiales, el detenido en un primer momento les dijo a los investigadores del caso que la mujer se fue con la nena por su propia voluntad, pero presentó contradicciones en su testimonio por lo que estaba en la mira.
Romero quedó a disposición del fiscal de Avellaneda- Lanús Jorge Grieco, quien había solicitado a las autoridades que se pida ayuda a la población para ubicar a las víctimas, antes que se confirmaran las peores hipótesis en cuanto al caso.
Antes de la noticia del fatal desenlace, Fernando había detallado a TN.com.ar: » no quisieron tomaron la denuncia en la comisaría 6ta de Lanús. Al principio no querían. Vinieron, revisaron y la Policía científica encontró en la casa de la pareja el documento y pertenencias de mi hermana».
Romero de 25 años, tiene antecedentes por violencia de género y consumo y venta de drogas.
Durante toda la jornada personal municipal de las áreas de Defensa Civil, Seguridad Ciudadana, Bomberos, Asistencia a la Victima y Género trabajaron para asesorar y contener legal y psicológicamente a los familiares de las víctimas.























