Si la realidad económica y social se tradujera automáticamente en votos, Javier Milei ya estaría transitando el comienzo de su derrota política. El rechazo a su gestión crece al ritmo del ajuste, la pérdida de poder adquisitivo y el deterioro de las condiciones de vida de millones de argentinos.
Los números de la última encuesta nacional de Synopsis Consultores reflejan un escenario alarmante para Javier Milei. El Presidente acumula un 55,3% de imagen negativa, apenas un 33,9% de valoración positiva y una mayoría de argentinos que expresa su deseo de un cambio de rumbo para 2027. La gestión libertaria también muestra señales de agotamiento: el 53,3% desaprueba el Gobierno y casi la mitad de los consultados lo define directamente como «muy malo».
Detrás de esas cifras hay una realidad que se vive todos los días en la calle. La caída del poder adquisitivo, los aumentos constantes de tarifas y transporte, la pérdida de empleo, el ajuste sobre jubilados y trabajadores y el deterioro del consumo golpean con fuerza a millones de familias argentinas. El relato oficial de la recuperación económica choca contra una sociedad que siente cada vez más dificultades para llegar a fin de mes.
Pero el dato más preocupante para la oposición es que, aun con semejante nivel de rechazo, Milei conserva una base electoral considerable. Según el relevamiento, un núcleo duro del 22,6% asegura que volvería a votarlo sin dudar y otro 17,2% lo considera una opción por falta de alternativas. Es decir, gran parte de su respaldo no proviene de la satisfacción con la gestión, sino de la ausencia de una propuesta política capaz de canalizar el descontento.
La encuesta deja al descubierto una paradoja inquietante: el Gobierno atraviesa uno de sus peores momentos de imagen pública, pero la oposición todavía no logra transformar el malestar social en una mayoría política contundente. Mientras crece el rechazo a las políticas de ajuste, también persiste la incertidumbre sobre quién podría reemplazar este modelo.
A dos años de las presidenciales, Milei aparece debilitado, cuestionado y con una sociedad cada vez más golpeada por las consecuencias de su programa económico. Sin embargo, la verdadera noticia es que el desgaste del Gobierno todavía no encuentra un adversario capaz de convertir la bronca popular en una alternativa de poder sólida. Y en política, cuando la oposición no ocupa ese espacio, el oficialismo siempre encuentra una nueva oportunidad para seguir en partido.





















