Ayer, festejaron los 25 años de la UNLa. Un orgullo de nuestra ciudad, que ya hace un cuarto de siglo es un espacio comprensivo de oportunidad para todos y todas. Desde lo académico, lo social, lo cultural, la UNLA es un ejemplo de cómo las casas de educación superior deben ser parte de la comunidad, y nunca un lugar excluyente donde solo unos pocos pueden entrar, y donde una menor cantidad aún puede completar su camino universitario. Hoy, es claro que ese sueño que comenzó a fines del milenio pasado, se convirtió en un hecho que ha transformado la realidad de incontables Lanusenses. Un sueño que continúa día a día con el esfuerzo de las y los docentes, las autoridades, todas y todos los estudiantes, materializado en el crecimiento constante que esta entidad muestra, ejemplificado en el hecho de que en el mismo día que se festejan sus 25 años, se inauguró también el nuevo pabellón de la Escuela Judicial Manuel Dorrego. A modo de sorpresa para la rectora Ana Jaramillo, se presentó una maqueta de la totalidad del campus de la universidad. Esa vista aérea representativa, muestra claramente lo mucho que la UNLA ha crecido a lo largo de los años, siendo hoy un ejemplo para toda institución educativa, de nuestro país, y de nuestra región.























