Explotó el cumple de la querida Fabiola. La situación del peronismo local es grave. Hay rencores que impiden la unidad verdadera. Qué dicen desde cada espacio: Galdurralde, Álvarez y Balladares recogió los testimonios de las heridas que no cicatrizan, mientras las velitas de Olivos siguen ardiendo.
En Lanús se lanzó la interna del Frente de Todos (FDT) con mucha pirotecnia tanto para adentro como para afuera, pero la realidad indica que podría repetirse otra vez la misma historia de todas las elecciones desde 2015 para acá (o sea, peleas que terminan llevando a la derrota).
Si le faltaba algo al peronismo local, era una foto de Olivos que hizo estallar la opinión pública. Ya no importa que los juzgadores seriales estén más sucios que el Hércules sin escalas a Bolivia. En política lo que vale es la ganga que “Juntos con Clarín” se encontró y que van a usar hasta que la foto quede “amarilla”.
Alberto y su querida Fabiola se la mandaron, y ahora el FDT tendrá que ver si alcanza con el Previaje, el Progresar, el Trabajo Joven, el Estímulo a la Cultura y las viviendas que el Presidente de la Nación entregará mañana martes en Avellaneda. Habrá que ver (con las encuestas en mano) que tan dañada quedó su legitimidad que, quiérase o no, derrama para abajo.























