Una madre denunció ante Las Dos Campanas un grave episodio de violencia que habría ocurrido el domingo por la tarde. Jóvenes que solo querían jugar a la pelota terminaron huyendo aterrorizados. ¿Quién cuida a nuestros hijos?
Por Víctor Hugo Denis | Las Dos Campanas
La preocupación de una madre volvió a encender una alarma sobre la seguridad en Lanús. Andrea, una lectora de nuestro medio, pidió que su denuncia se hiciera pública para que los vecinos conozcan lo que, según su relato, ocurrió el domingo pasado por la tarde en el Velódromo de Lanús.
Lo que debía ser una tarde tranquila, de fútbol y amistad, se habría convertido en una escena de terror para un grupo de jóvenes lanusenses que estaban jugando a la pelota, disfrutando de un domingo entre amigos.
Según la denuncia recibida por nuestro medio, alrededor de 40 personas se habrían presentado en el lugar, algunas de ellas armadas con cuchillos, agrediendo e intimidando a los chicos para obligarlos a abandonar la cancha. Entre amenazas verbales y gritos de «¡Chingolo!», los jóvenes habrían salido corriendo, asustados, buscando a un policía que pudiera ayudarlos.
Pero, según el relato de la denunciante, no encontraron ningún efectivo de seguridad.
Y acá aparece la pregunta que no puede quedar sin respuesta: ¿cómo puede ser que un espacio público donde concurren jóvenes y familias se convierta en un lugar de miedo? ¿Dónde estaban quienes debían garantizar la seguridad? ¿Quién responde cuando un grupo de chicos tiene que correr para salvarse de una agresión?
EL GRITO DE UNA MADRE: «YO QUIERO QUE MI HIJO PUEDA SALIR Y VOLVER A CASA»
Andrea no pidió privilegios. Pidió algo tan básico como que los jóvenes puedan encontrarse con sus amigos, jugar a la pelota y regresar a sus casas sin tener que vivir una situación de violencia.
Detrás de esta denuncia hay una preocupación que atraviesa a muchas familias: el miedo de no saber si sus hijos van a estar seguros cuando salen de sus hogares.
¿Hasta cuándo los padres van a tener que vivir con el corazón en la boca cada vez que sus hijos salen a disfrutar de un espacio público?
No se trata de impedir que los jóvenes disfruten del deporte. Se trata de garantizar que puedan hacerlo sin amenazas, sin armas y sin tener que escapar aterrorizados. Una cancha debería ser un lugar de encuentro, no un escenario de intimidación.
Si los hechos ocurrieron como fueron denunciados, corresponde que las autoridades competentes investiguen lo sucedido, identifiquen a los responsables y expliquen qué medidas se adoptarán para evitar que vuelva a pasar.
LA SEGURIDAD NO PUEDE APARECER SOLAMENTE DESPUÉS DE UNA TRAGEDIA
Lanús necesita prevención, presencia efectiva y respuestas concretas. No alcanza con hablar de seguridad: los vecinos necesitan verla en las calles y en los espacios públicos.
Cuando un grupo de jóvenes denuncia haber sido amenazado con cuchillos y no encuentra a quién recurrir, la preocupación deja de ser un simple reclamo y se transforma en una exigencia urgente de protección.
Desde Las Dos Campanas hacemos pública la denuncia de nuestra lectora para que las autoridades municipales y los organismos de seguridad tomen conocimiento y brinden explicaciones.
La comunidad merece saber qué ocurrió, si existen registros de cámaras de seguridad y qué medidas se implementarán para proteger a quienes concurren al Velódromo.
Porque cuando nuestros hijos salen a jugar a la pelota, tienen que volver a casa con una anécdota del domingo, no con el recuerdo de haber corrido para escapar de hombres armados.
LAS DOS CAMPANAS | La voz de los vecinos también merece ser escuchada.






















